Querido lector, coleccionista de EMERGENTE.
Hay títulos que anuncian una historia… y hay títulos que ya son, en sí mismos, una declaración. Los sueños de la niña de la montaña pertenece a estos últimos: una frase que no solo nombra un origen, sino que anticipa una lucha, una voz y un destino.
Se trata de un libro de lectura ágil, breve en extensión, pero profundo en contenido. Una obra que motiva, confronta y deja aprendizaje en cada página. Siempre he encontrado en las biografías y autobiografías una forma privilegiada de lectura: nos permiten ir más allá del personaje público y acercarnos a la persona, a su historia íntima, a sus heridas y a su fuerza.
En este caso, recorremos la vida de Eufrosina Cruz desde su niñez en la montaña, en Santa María Quiegolani. Y confieso algo: probablemente, como muchos, no conocía su historia. Y eso que Oaxaca no me es ajeno —he caminado sus calles, probado su tejate, disfrutado sus tlayudas, recorrido Monte Albán y brindado con mezcal bajo sus cielos—. Pero hay territorios que no se conocen con los pies, sino con la conciencia. Y este libro es una puerta hacia ese otro Oaxaca: el profundo, el silenciado, el que lucha.
Eufrosina no solo narra su infancia marcada por los usos y costumbres que limitaban la participación de las mujeres; también nos conduce hacia su etapa adulta, donde su voz llega hasta el Congreso de la Ciudad de México, espacio desde el cual impulsó cambios legislativos que abrieron nuevas posibilidades para muchas otras mujeres.
Al leer esta obra, no pude evitar recordar Yo soy Malala de Malala Yousafzai. Las similitudes no son superficiales: ambas representan voces que irrumpen, que incomodan, que transforman. Mujeres que, desde contextos distintos, desafían estructuras profundamente arraigadas y abren camino donde antes había silencio. Son ejemplos de cómo lo individual puede convertirse en colectivo, y lo personal en político.
Tuve además la oportunidad de conocer a Eufrosina. Y ahí, la narrativa trasciende el libro. Es una mujer fuerte, lúcida, valiente, con una presencia que no solo inspira, sino que sacude. Ha sabido enfrentarse a circunstancias adversas y convertirlas —como ella misma dice—“las arrebata y las vuelve posibles.”
Escucharla en conferencia, hablando de su historia, es otra experiencia. Su voz le da cuerpo a cada página, a cada episodio, a cada lucha. No es solo un testimonio: es una invitación directa a la acción.
Gracias, amiga, por permitirme conocerte, escucharte y capturar ese instante.
Un libro que no solo motiva, sino que empuja. Que no solo inspira, sino que exige.
Te invito a leer su libro, a seguirla en redes sociales, al igual que ella, te atrevas a arrebatar, a ser rebelde, a ser “chingona” y a hacer cambios en tu vida.
«La culpa, la responsabilidad y el reto, es de ustedes. ¿Están dispuestos a incomodar? Púes vámonos entonces».
-Eufrosina Cruz-
Y quizá ahí radique la esencia de este libro:
no en lo que cuenta…
sino en lo que provoca.
“Nos encontramos en el nivel y nos separamos en la escuadra”.


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