Sobre el libro: «De mi tierra a la Tierra». Sebastião Salgado – Memorias, realizado con la colaboración de Isabelle Francq

4–6 minutos

Querido lector, coleccionista de EMERGENTE.

Sin dudarlo, el maestro Sebastião Salgado es uno de mis grandes referentes: como persona, como fotógrafo y como artista. Su trayectoria, sus proyectos y exposiciones, sobre todo, su profunda visión del mundo, han transformado mi manera de mirar, de comprender la realidad, de relacionarme con la imagen. Leerlo es volver a encender esa chispa interior que nos impulsa a descubrir el mundo con sensibilidad, ética y compromiso.

Así comienza el año, con un “Génesis” personal, evocando justamente el nombre de uno de los proyectos más emblemáticos de este gran maestro de la fotografía. El libro «De mi tierra a la Tierra». Sebastião Salgado – Memorias, realizado con la colaboración de Isabelle Francq, es mucho más que una autobiografía: es un testimonio de vida, una declaración de amor a la humanidad y al planeta.

En estas memorias, el Maestro Salgado nos habla de su proyecto de vida, de su corazón, de su familia y de sus viajes; de las aventuras que marcaron su camino y de una pasión inquebrantable por la fotografía entendida no solo como arte, sino como responsabilidad moral. Él mismo lo expresa con claridad cuando afirma que “la fotografía es el espejo de la sociedad”, y a lo largo del libro ese espejo nos confronta, nos conmueve y nos obliga a reflexionar.

Salgado nos comparte también su relación íntima con la Tierra, una relación que va más allá de la contemplación estética. Como él escribe, “la naturaleza no nos pertenece; nosotros pertenecemos a ella”, una frase que resume la filosofía humanista y ecológica que atraviesa toda su obra. Cada página está impregnada de memoria, de conciencia social y de una mirada profundamente ética.

Este libro es, en esencia, un viaje: del origen personal al origen del mundo; del dolor humano a la esperanza; de la devastación a la posibilidad de reconstrucción. Como señala el propio Salgado, “he fotografiado la humanidad en movimiento, en sufrimiento y en resistencia”, y estas memorias nos permiten comprender el alma detrás de esas imágenes que ya forman parte de la historia visual contemporánea.

De mi tierra a la Tierra no solo se lee: se siente, se piensa y se agradece. Es un recordatorio de que el arte puede ser testimonio, conciencia y acto de amor hacia el mundo que habitamos.

«A través de la fotografía trabajo, me expreso. A través de ella vivo».

-Sebastião Salgado-

De mi tierra a la Tierra.

En cada una de sus páginas, Sebastião Salgado nos relata la historia de su vida, que comienza en el estado de Minas Gerais, en una granja situada en un valle llamado Río Doce, en Brasil. Desde ese origen profundamente ligado a la tierra, el maestro construye un relato marcado por la adversidad, la resiliencia y una constante búsqueda de sentido. No es casual que él mismo afirme: “Vengo de la tierra, y todo lo que soy está ligado a ella”, pues en su memoria el territorio no es solo un lugar, sino una identidad.

A pesar de los obstáculos, logró salir adelante; sin embargo, hubo un momento decisivo en el que tuvo que dejar todo lo que conocía y todo lo que era para partir al exilio y vivir como refugiado en París, junto a su esposa Lélia, una de las presencias más determinantes y luminosas de su vida. Sobre ese tránsito, Salgado escribe con honestidad: “El exilio te obliga a reinventarte, a mirar el mundo con otros ojos”, y es justamente en ese desarraigo donde comienza a tomar forma su mirada universal.

Tener una compañera que camine a tu lado, que crea en ti, te sostenga y se sume a tus proyectos no es un asunto menor: es una auténtica bendición. Lélia no solo fue un apoyo emocional, sino una aliada creativa e intelectual, pieza clave en la construcción de la obra, el pensamiento y la sensibilidad de Salgado. Él lo reconoce con claridad al decir: “Nada de lo que he hecho habría sido posible sin Lélia”, subrayando que su obra es también el resultado de una complicidad profunda.

Dejó atrás la carrera de Economía, que auguraba un futuro estable y exitoso, para aventurarse en un territorio que ya había explorado tiempo atrás y que terminaría por definir su destino: la fotografía. Sobre esa decisión radical, Salgado confiesa: “La fotografía se convirtió en mi lenguaje para entender el mundo”. Desde entonces, trabajó en medios de prensa, organizaciones no gubernamentales, agencias y proyectos independientes, siempre guiado por una misma convicción: dar a conocer el mundo a través de la imagen, hacer visible lo invisible y dignificar a los olvidados.

Su fotografía no es solo un testimonio visual; es una postura ética y política frente a la realidad. Como él mismo afirma, “la fotografía es el espejo de la sociedad”, y en ese espejo nos obliga a confrontar aquello que muchas veces preferimos no ver. A través de su lente, Salgado nos invita a mirar de frente la condición humana: sus heridas, su fuerza y su esperanza.

Sin dudarlo, el maestro Sebastião Salgado es uno de mis grandes ejemplos a seguir, como persona, como fotógrafo y como artista. Su trayectoria, sus proyectos, exposiciones y su profunda visión del mundo han transformado mi manera de mirar. Hoy, al adentrarme en este libro y tener el privilegio de conocer más de cerca sus memorias, esa chispa interior —la de la curiosidad, el asombro y el deseo de descubrir el mundo— ha vuelto a encenderse, recordándome, como él escribe, que…

“Fotografiar es una forma de estar en el mundo”. -Sebastião Salgado-

“Nos encontramos en el nivel y nos separamos en la escuadra”.

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