Sobre el libro: “»Creativo 100 consejos para vivir de tu arte » del autor Roberto Mtz.

2–4 minutos

Querido lector, coleccionista de EMERGENTE.

Espero que se encuentren de maravilla. En estos días lluviosos, el consumo de café inevitablemente aumenta, y si ese café viene acompañado de un buen libro, la experiencia se convierte en uno de esos pequeños placeres que hacen más llevadera la vida.

En las primeras páginas, Roberto creador de contenido, podcaster y emprendedor, define perfectamente la esencia de esta obra:

«Creativo es un libro en el que comparto mis mayores secretos para crear y hacer que mis proyectos sean vistos por millones de personas. Es una colección de consejos, un manual de jugadas y una carta de amor al proceso creativo para ayudarte a enfrentar los distintos desafíos que aparecen al momento de crear una obra.»

Debo confesar que este libro llegó a mis manos en el momento indicado.

En una reseña anterior comenté que El arte de perder me impulsó a replantear muchas ideas. Pues bien, Creativo terminó de cerrar ese círculo. Como artista visual, fotógrafo y alguien que constantemente vive inmerso en procesos creativos, encontré en cada capítulo una invitación a detenerme, observar mi propio trabajo y cuestionar la manera en que construyo mis proyectos.

No todos los consejos coinciden con mi forma de crear, y justamente ahí radica uno de los mayores aciertos del libro. Roberto no pretende imponer un único camino; comparte aquello que le ha funcionado para que cada lector adapte esas herramientas a su propia realidad. Porque al final, no existe una fórmula universal para crear, pero sí existen hábitos capaces de potenciar nuestra creatividad.

Mientras avanzaba en la lectura, confirmé algo que muchas veces olvidamos: crear también implica desaprender.

Descubrí procesos que debo fortalecer, hábitos que necesito abandonar y otros que vale la pena incorporar. La creatividad no es un estado permanente; es una disciplina que exige constancia, curiosidad y la disposición de volver a empezar una y otra vez.

Uno de los capítulos que más disfruté fue el dedicado al Flow State, ese estado mental en el que el tiempo parece desaparecer y toda nuestra atención se concentra por completo en aquello que estamos haciendo. Ya había leído sobre este concepto en otras ocasiones, pero Roberto consigue aterrizarlo de una manera práctica y cercana, recordándonos que muchas veces las mejores ideas aparecen cuando dejamos de perseguirlas y simplemente nos entregamos al proceso.

Quizá esa sea una de las grandes enseñanzas de este libro.

El arte no consiste únicamente en inspirarse.

También consiste en sentarse a trabajar cuando la inspiración decide no llegar.

Quiero agradecer nuevamente a Roberto MTZ por compartir estas experiencias, por la honestidad con la que habla del proceso creativo y por recordarnos que detrás de cualquier proyecto exitoso existen cientos de intentos, errores, ajustes y aprendizajes que pocas veces alcanzamos a ver.

Con esta lectura ya son dos de los tres libros que he tenido oportunidad de leer del autor, y confío en que muy pronto llegará el tercero a mis manos.

Finalmente, gracias a ustedes, queridos coleccionistas, por seguir acompañándome en este camino. Cada libro leído, cada fotografía tomada y cada proyecto terminado también existen gracias a quienes se toman el tiempo de leer estas líneas.

Porque crear, al final, también es una forma de compartir quiénes somos.

Y eso, quizá, sea la obra más importante que podamos construir.

“Nos encontramos en el nivel y nos separamos en la escuadra”.

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